viernes, 18 de septiembre de 2015

Tarta de queso, manzana y crumble


¡Hola de nuevo!

¡Ya ha llegado septiembre!
como ya os he comentado alguna vez, me gusta septiembre, aunque representa el final del verano, también nos trae comienzos y nuevos proyectos, y el hecho de tener cosas nuevas por delante siempre es alentador y motivador.
Aunque este año lo vivo de manera diferente, pausada, ni me estoy matriculando en ningún curso, ni estoy dándole vueltas a la cabeza sobre nuevas propuestas para el trabajo,... este año septiembre trae una barriga bien gorda y tranquilidad. Es tiempo de espera. Pronto seremos tres y esto centra todos los pensamientos... ¡o casi todos! Porque aunque me tienen a dieta (buaghh!) no puedo evitar pensar en preparar y probar nuevos dulces,... aunque al final yo sólo coma una cucharadita y sea Sergio quien los disfrute plenamente... Pero el placer de elaborarlos no me lo quita nadie, ¡qué rápido pasa el tiempo cocinando! ¡y qué feliz me hace!

Hoy os traigo un postre que encontré de casualidad por internet y que me hizo abrir bien los ojos, combina 3 delicias que me encantan: tarta de queso, manzana al horno y crumble! ¡Rico, rico!


Y como todo lo que os propongo es sencilla de hacer...

¿Os animáis?
Encontré esta delicia de receta en el blog L'exquisit, que como su nombre indica tiene exquisitas propuestas y ha pasado ya a formar parte de mi barra de marcadores.

¿Qué necesitamos para prepararlo?

Esta tarta está formada por tres capas.

Para la BASE:
  • 50 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
  • 25 gr.de azúcar
  • 2 huevos con las yemas y las claras separadas
  • 65 gr de harina 
  • media cucharadita de levadura
  • 40 ml de leche
Para el RELLENO:
  • 200 gr. de queso crema, tipo philadelphia
  • 100 gr. de nata fresca
  • 25 gr. de azúcar
  • 1 huevo XL
  • 20 gr. de maizena
  • 75 gr. de dulce de leche
Para el CRUMBLE:
  • 1 manzana y media rallada
  • 40 grs. mantequilla fría, cortada en daditos
  • 25 gr. de azúcar
  • 90 gr. de. harina 
  • azúcar glas para espolvorear al gusto cuando ya tengamos la tarta acabada
¿Cómo la hacemos?

Preparamos un molde de 20 cm de base desmontable. Cubrimos la base con papel de horno y rociamos con spray antiadherente por los lados o, en su defecto, untamos con mantequilla.
Comenzamos por la BASE:
Batimos la mantequilla con el azúcar hasta obtener una mezcla blanquecina. Agregamos, una a una, las yemas y, a continuación, la leche y la harina tamizada con la levadura.
Montamos las claras a punto de nieve y las añadimos a la preparación anterior. Mezclamos con la ayuda de una espátula de silicona. 
Vertemos la mezcla  en el molde que tenemos preparado. Horneamos 12 minutos a 150 grados en horno de aire (a 175 grados si el horno es eléctrico). Sacamos del horno y dejamos reposar 10 minutos (la masa bajará).

Mientras, preparamos el RELLENO:

Batimos el queso con la nata fresca, el azúcar, el huevo, la maizena y el dulce de leche. Cuando esté bien mezclado, lo echamos sobre el bizcocho que teníamos y horneamos 25 minutos. 
Finalmente, prepararamos el CRUMBLE:
Mezclamos en un bol con los dedos la mantequilla, el azúcar y la harina hasta obtener una mezcla arenosa como la de la foto.

Retiramos la tarta del horno, cubrimos con la manzana rallada y a continuación con el crumble. Horneamos a la misma temperatura 20 minutos más. Pinchamos para ver si está hecho. Si es así, doramos unos 3 minutitos para que el crumble se dore y no quede tan blanquito (esto ya es opcional, pero a mi me gusta más tostadito).
Dejamos enfriar encima de una rejilla y guardamos en la nevera durante dos horas. 
Antes de servir, espolvoreamos con azúcar glas al gusto.


¡Y a disfrutarlo!


Es un postre rico, suave y ¡con una combinación de texturas deliciosa!

Espero que os guste
¡Hasta pronto!



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