¡Hola de nuevo!
Este fin de semana (ventoso, por cierto) me he lanzado a probar una receta que no había hecho nunca antes. La había probado sí, pero no me había preocupado en saber cómo se hacía... No es que no me gustara lo suficiente (os puedo asegura que eso no es), es que la asociaba con el restaurante vegetariano que hay cerca de mi trabajo y la tenía clasificado en mi mente como : "postre que pedir cuando vaya al vegetariano del curro".
Pero el otro día en el súper escuché a una chica hablar por el móvil; le explicaba a su interlocutor que buscaba pasta filo para hacer un strudel para su hermano que volvía de viaje y le encantan. Y ahí se encendieron todas las arlamas internas: me vi sentada en el restaurante vegetariano, degustando su sabor, disfrutando de su aroma... Y en ese mismo instante decidí que ese manjar no podía ser exclusivo de los días que me escapo al vegetariano, ¡tenía que aprender a prepararlo!
¡¡¡Y qué maravilla descubrir que es taaaaaan sencillo!!!!!
Este sabroso dulce típico de la repostería alemana o austriaca es una delicia para el paladar y se prepara en un periquete.
¡Id pelando las manzanas que esto lo vamos a tener listo en un plis plas!




